logo-capesic-3

La Geopolítica del Agua en las relaciones China-India: el conflicto del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra

Inicio Entradas La Geopolítica del Agua en las relaciones China-India: el conflicto del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra
La Geopolítica del Agua en las relaciones China-India: el conflicto del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra

La Geopolítica del Agua en las relaciones China-India: el conflicto del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra

Miquel Vila Moreno Asia, Seguridad energética e impacto climático 29/09/2018 Comentarios

El acceso y el control sobre los recursos naturales ha sido un elemento central en los conflictos internacionales. En el escenario asiático, el agua dulce está adquiriendo una mayor importancia estratégica de forma progresiva. China debe hacer frente a serios problemas en la distribución del agua potable como consecuencia de su gran población y su costoso proceso de industrialización y modernización en términos medioambientales. No obstante, China dispone de una ventaja determinante sobre sus vecinos porque la mayoría de grandes ríos asiáticos nacen dentro de sus actuales fronteras.

El aumento de población, la urbanización, el cambio climático – y el aumento de las sequías y la desertización como resultado de ello – están desafiando la provisión del agua dulce a lo largo del planeta. Según el documento de trabajo del Panel de Alto Nivel sobre el Agua, solamente el 2,5% del agua en el mundo puede ser consumida por los seres humanos y, para el año 2030, la población mundial podría sufrir una escasez del 40%. Además, existe un desequilibrio entre la distribución de los recursos hídricos y la población, situación que se ve empeorada por la acción humana. En los nuevos estados industrializados o en desarrollo altamente poblados como China, la India, Nigeria o Egipto, la demanda del agua dulce se incrementa, mientras que su disponibilidad desciende a causa de la contaminación y la mala gestión de la misma. La falta de recursos habitualmente converge con otras problemáticas existentes previamente – como tensiones étnicas o religiosas – contribuyendo a la aparición de nuevos conflictos internacionales en el siglo XXI.

En relación a los conflictos del agua centrados en los ríos transfronterizos, a veces éstos van más allá del acceso al agua potable. Así, otros temas tales como la seguridad energética o la libertad de acceso y/o de de navegación también están involucrados en estos conflictos. En este sentido, cuando se habla del agua de un río como materia prima, a menudo emerge una lógica de suma cero, es decir, la visión de que la ganancia de una parte significa una pérdida para la otra. En este punto es cuando los conflictos tienen más posibilidades de escalar y se hacen más difíciles de gestionar. Así, el control de China sobre los manantiales de los mayores ríos asiáticos tiene un fuerte impacto en las relaciones bilaterales con uno de sus principales rivales geopolíticos, la India, con quien comparte el río transfronterizo Yarlung-Zangbo/Brahmaputra.

En este análisis, el autor explora la importancia de los recursos hídricos de China en las relaciones internacionales con sus estados vecinos, centradas en el caso de las relaciones China-India y el conflicto del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra, teniendo en cuenta, además, no solo la posición de China como estado upstream (país que controla el nacimiento del río y su curso superior) que le confiere ventaja sobre la India, sino también la localización de la fuente del río en el Tíbet, una área conflictiva para Beijing.

CHINA Y SUS RECURSOS HÍDRICOS

Dentro de sus actuales fronteras, China es el sexto Estado con mayores reservas de agua del mundo con unos 2812,4 km3 anuales. Sin embargo, su disponibilidad per cápita por año es de 2100m3 que corresponde a una cuarta parte del promedio de agua de la que dispone un ser humano en el mundo. El aumento de la población china ha provocado un incremento de la demanda de agua en el transcurso de la última década. Además, el rápido proceso de industrialización ha contribuido a la contaminación de las aguas subterráneas de China. Éste es un problema central para la seguridad alimentaria china, teniendo en cuenta un probable escenario futuro de escasez y que el sector agrícola hace uso del 82% del agua dulce china. A esto cabe añadir que el agua está distribuida de forma desigual a lo largo del territorio chino, siendo el sur el territorio más rico en agua, mientras el norte, por el contrario, es donde existe una mayor demanda, especialmente, en las zonas rurales donde 300 millones de habitantes deben hacer frente a la falta de agua.

Foto_China_India2

A pesar de estos desafíos, China dispone de una ventaja muy importante sobre sus vecinos ya que tan solo el 1% de sus fuentes de agua proceden de otros estados. De hecho, es importante tener presente la parte del río que controla cada país para comprender los conflictos centrados en ríos transfronterizos. Así, los estados upstream, aquellos que tienen el manantial del río dentro de su territorio, poseen el control sobre los estados (downstream), aquellos por los cuales pasa una parte del cauce del río, porque las acciones de los primeros pueden modificar el flujo entero del mismo. Ésto proporciona a China su independencia en la provisión del agua dulce, así como la capacidad de influencia sobre terceros estados que dependen del agua que surge en su territorio. Por ello, China puede ser definida como una superpotencia “upstream”.

Sin embargo, el nacimiento de los principales ríos chinos y asiáticos están concentrados en una región muy específica, en la meseta tibetana de la provincia del Tíbet. Desde el punto de vista chino, el Tíbet es una provincia conflictiva debido a la existencia de un prominente movimiento independentista, el cual está considerado como una de las amenazas más importantes en términos de seguridad nacional por las autoridades chinas. Por lo tanto, la lucha contra el secesionismo tibetano no solo es una cuestión de integridad territorial y soberanía, sino también de seguridad alimentaria a causa de la relevancia estratégica del Tíbet para la provisión del agua dulce para el conjunto de China.

EL CONFLICTO DEL RÍO YARLUNG-ZANGBO/BRAHMAPUTRA

Respecto a la cuestión de cómo y con qué actitud China ha utilizado las ventajas que se derivan de su control sobre las fuentes de agua dulce en sus relaciones regionales, Beijing ha mantenido generalmente una aproximación en su política exterior que defiende la plena soberanía china en relación a los ríos que nacen dentro de su territorio. Así, China no permite que ningún actor exterior límite su margen de maniobra sobre sus ríos y ha rechazado formar parte de cualquier acuerdo multilateral respecto a los mismos, adoptando la posición de tratar estas cuestiones exclusivamente a través de contactos bilaterales. Por ejemplo, China no es miembro de la Comisión del Río Mekong, aunque el nacimiento de este río se encuentre en su territorio. No obstante y hasta el momento, Beijing no ha tomado ventaja de su posición para presionar a sus estados vecinos. Al contrario, China ha adoptado una postura de cooperación en la mayoría de casos. Aun así, China considera el río Mekong esencialmente como una fuente de energía hidroeléctrica y como una ruta de transporte. De este modo, China comparte un interés común con las contrapartes ribereñas del Mekong para no modificar ni el curso, ni el flujo de sus aguas. Además, la asimetría de poder entre China y sus vecinos del Mekong hace que estos no sean concebidos como una amenaza que pudiera requerir una aproximación más asertiva.

En sentido opuesto, un escenario diferente emerge en el caso de las relaciones entre China y la India respecto a sus ríos transfronterizos. En concreto, con el río Yarlung-Zangbo – Brahmaputra cuando entra en territorio indio -, que es uno de los más importantes en Asia. Su nacimiento procede de la meseta tibetana y el río cruza China, la India y Bangladesh creando, junto con el Ganges, la productiva área agrícola del delta del Ganges-Brahmaputra. Actualmente, las relaciones China-India son ciertamente tensas. A pesar de que ambos países trabajan conjuntamente y cooperan en algunos sectores dentro de estructuras como los BRICS o el G-20, existe una mutua percepción de rivalidad en el escenario asiático, militarmente y económicamente. En este sentido, China ha implementado una política exterior regional con el objetivo de aislar a la India a través del fortalecimiento de sus lazos con Pakistán y Bangladesh durante los últimos años. Por ejemplo, es generalmente conocido como la India ha sido apartada de los grandes proyectos dentro de la conocida como Belt and Road Initiative (BRI). Por el otro lado, la India ha incrementado su cooperación con Australia, Japón y los Estados Unidos dentro de la estructura del Quadrilateral Security Dialogue, el Quad, cuyo principal objetivo es aplicar una política de contención respecto a China. También la India ha mostrado sus simpatías por la idea de la “America’s Indo-Pacific Economic Vision” lanzada por la administración de Donald Trump el pasado mes de julio, la cual pretende contrabalancear de la BRI china.

Foto_China_India1

Para entender mejor el conflicto surgido entre China y la India en relación al Yarlung-Zangbo/Brahmaputra, se debe destacar el origen de la disputa fronteriza entre ambos estados, una de las pocas reclamaciones que China no ha podido resolver de forma pacífica. El conflicto viene dado por el acuerdo de 1913-1914 firmado por la colonia británica de la India y una representación de la autoproclamada autoridad independiente del Tíbet. Este tratado redibujó la frontera entre la India y el Tíbet a lo largo de la llamada línea McMahon, cediendo la región de Arunachal Pradesh a la India británica. No hace falta decir que ni las autoridades republicanas chinas ni las comunistas nunca aceptaron dicho tratado porque fue firmado por un gobierno tibetano no reconocido. Actualmente, el mero hecho de aceptar una negociación que implicase cualquier cesión desde el lado chino, implícitamente podría significar reconocer que en el pasado existió un gobierno tibetano independiente. Por una cuestión de interés nacional, Beijing no puede permitirse ningún movimiento que involucre a la provincia del Tíbet y, de hecho, hace que esta tema se convierta en un obstáculo para resolver el conflicto a corto y medio plazo. Precisamente, el curso del río Yarlung-Zangbo cruza esta frontera en disputa.

En términos materiales, para la India, el Brahmaputra representa el 29% de la provisión de su agua dulce en superficie, además de estar ligado al desarrollo del sector agrícola del delta Ganges-Brahmaputra. Asimismo, es la fuente del 44% de su energía hidráulica. Por esta razón, éste es un tema crucial en términos de seguridad energética para un nuevo Estado industrializado como la India. Por otro lado, para China, el Yarlung-Zangbo es un río importante debido a su caudal, aunque su curso no pase por tierras de cultivo ni se utilice para el transporte fluvial. En este sentido, el Yarlung-Zangbo es visto como una reserva de agua dulce sin explotar que debería ser usada en caso de producirse un escenario de escasez. Entonces, no es sorprendente que algunos actores influyentes como el Ejército Popular de Liberación (EPL) chino y el ala más nacionalista del Partido Comunista propugnen y apoyen un proyecto de trasvase de las aguas del río Yarlung-Zangbo para solucionar la falta de agua que sufren millones de ciudadanos chinos. Ciertamente, un aumento de la tensión entre China y la India seguramente mejoraría tanto la influencia del EPL en la política china, como su presupuesto de Defensa.

De hecho, en el año 2002, China anunció un proyecto para desviar el agua del Yarlung-Zangbo como parte del proyecto “Trasvase Sur-Norte”, el cual también desviaba el curso de los ríos Yangtze, Han y Huai – en el sur – hacia el río Amarillo – en el norte. Además, China habría planificado la construcción de una presa para generar energía hidráulica que superaría la presa de las Tres Gargantas. No obstante, el coste de estos proyectos e infraestructuras es prácticamente inasumible, incluso para China, y a pesar de este anuncio, por el momento no se han llevado a cabo pasos para su materialización. Así, una construcción de estas características sólo es concebible a largo plazo, hecho que proporcionaría a la India tiempo suficiente para reaccionar a los movimientos chinos en la zona, en caso de darse. Sin embargo, China ha desarrollado otros proyectos menores como la presa de Zangmu, en la parte alta del río, que opera desde el año 2015. A ello se suma las expectativas de China de ejecutar un total de tres presas similares más, provocando la preocupación del gobierno indio. Por otro lado, a pesar de haber firmado algunos acuerdos para compartir información sobre el río, incluidos en tres memorándum de entendimiento entre la China y la India en 2002, 2008 y 2013, las autoridades indias ponen en cuestión la veracidad de los datos aportados por la parte china.

Foto_China_India4

Como resultado, China y la India deben hacer frente a una conflictiva relación con visiones divergentes en relación al uso de los recursos del Yarlung-Zangbo. En este sentido, ambos estados deberán tratar con desafíos relacionados con la escasez del agua, debido al alto consumo de sus grandes poblaciones. En un momento de necesidad, ambas partes deberán depender de las reservas de agua del río para paliar la situación. En este escenario, todo apunta a que se acabará imponiendo una lógica de suma cero por encima de la cooperación. Ello significa otra problemática a añadir a una ya de por sí compleja relación en la que emerge una rivalidad multifactorial debida a la intersección de cuestiones territoriales, geopolíticos y económicos.

¿Es probable que el conflicto alrededor del Yarlung-Zangbo/Brahmaputra pueda derivar en una guerra abierta? Muy poco, al menos si nos fijamos en las implicaciones tanto regionales como globales que tendría dicho conflicto en términos de costes y beneficios para los dos actores. Ninguna de las partes puede permitirse un flanco expuesto que demandaría gran parte de sus recursos diplomáticos y militares. Beijing es consciente de que no se encuentra en una posición para aventurarse a desarrollar un proyecto de gran envergadura para desviar el curso del río que, con toda probabilidad, se encontraría con una contundente respuesta de la India.

Por otro lado, un escenario más realista podría ser aquel en el que aparecieran crisis limitadas y regulares. China puede perfectamente desarrollar proyectos menos ambiciosos con un impacto menor pero apreciable en el curso del río. A través de estas acciones, China podría usar el Yarlung-Zangbo para obtener concesiones respecto a la India en negociaciones tanto bilaterales como multilaterales, por ejemplo, dentro de los BRICS, para reclamar una menor cooperación entre los gobiernos de Nueva Delhi y Washington, presionar en la cuestión de Pakistán, o para forzar a la India a parar su apoyo a los nacionalistas tibetanos, entre otros temas.

CONSIDERACIONES FINALES

El control sobre las fuentes del agua se está convirtiendo en un asunto de seguridad nacional para muchos estados altamente poblados, China y la India entre ellos. A pesar de ser considerado un estado que sufre de escasez de agua, China dispone de un control estratégico sobre los recursos hídricos en la región del sur de Asia. En este sentido, China argumenta que el cauce y el flujo de sus ríos transfronterizos son un asunto dentro de su soberanía nacional, aunque ello afecte a terceros. Sin embargo, Beijing es consciente del impacto que sus acciones sobre estos ríos pueden tener en sus relaciones regionales, un tema que tiene en cuenta en su política doméstica y exterior. A pesar de ello, China defiende y reclama sus derechos sobre los ríos que nacen dentro de su territorio. Este es el caso del río Yarlung-Zangbo/Brahmapurta tal como aquí ha sido expuesto.

A corto y medio plazo, parece que como mucho este caso va a ser una fuente recurrente de conflicto diplomático en una relación ya de por sí enrarecida. Sin embargo, a largo plazo todas las opciones permanecen abiertas y encima de la mesa. Mientras que la demanda de agua siga incrementándose en China y continúe aumentando su escasez, más voces dentro del Estado chino podrían pedir una distribución significativa del agua del Yarlung-Zangbo hacia las áreas de China que más la necesiten. En los próximos años, los analistas deberían continuar monitorizando la evolución del conflicto del río Yarlung-Zangbo/Brahmaputra, ya que en el mismo se forma una encrucijada donde coinciden la rivalidad geopolítica, la competición por los recursos escasos, la lucha por el poder regional y la cuestión del Tíbet. Teniendo en cuenta los factores descritos, la volatilidad de la situación probablemente se incremente en el futuro, convirtiéndose en un posible detonante de conflictos mayores entre los dos gigantes asiáticos.

Miquel Vila Moreno

boton_donativo_es


Foto 1: Las cuencas de los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna (Fuente: Wikimedia).

Foto 2: Los ríos asiáticos más grandes (Fuente: ICIMOD/Council on Foreign Relations).

Foto 3: Mapa del río Yarlung-Zangbo/Brahmaputra (Fuente. Indian Express, 2015).

Foto 4: La presa de Zangmu en el río Yarlung-Zangbo (Fuente: AFP, 2015).