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Etiopía-Eritrea: El impacto del Acuerdo de Paz tras más de cinco décadas de conflicto

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Etiopía-Eritrea: El impacto del Acuerdo de Paz tras más de cinco décadas de conflicto

Etiopía-Eritrea: El impacto del Acuerdo de Paz tras más de cinco décadas de conflicto

Cristina Castellana Tenedor África 11/12/2018 Comentarios

Después de permanecer en una situación de “ni guerra ni paz” durante décadas, Eritrea y Etiopía firmaron el “Joint Declaration of Peace and Friendship between Eritrea and Ethiopia” el día 9 de julio del año 2018 en Asmara (Eritrea) y el “Jeddah Peace Agreement” el día 16 de septiembre del mismo año en la ciudad saudita de Jeddah, para poner fin al conflicto entre ambos estados y que podrían modificar el escenario en el Cuerno de África durante un largo periodo de tiempo.

El conflicto se remonta al año 1962 cuando Eritrea fue anexionada como provincia de Etiopía. En desacuerdo, los eritreos se levantaron en armas en un conflicto de liberación nacional que duró cerca de 30 años, culminado en el año 1993 cuando Eritrea se separa de Etiopía formalmente con un referéndum de independencia. Sin embargo, las tensiones no se apaciguaron completamente y culminaron en el inicio de una guerra en el año 1998 como consecuencia tanto del conflicto entre las élites dirigentes del Frente Popular por la Democracia y la Justicia eritreo y del Frente de Liberación Popular de Tigray, como de las tensiones en relación al control del pueblo fronterizo de Badme. El resultado de la guerra, que finalizó en el año 2000 con el Acuerdo de Paz de Argel, fue de unos 100 mil muertos y más de un millón de personas desplazadas o exiliadas. No obstante, el Acuerdo no fue cumplido por ninguna de las partes en los siguientes 16 años, ya que Etiopía no aceptó la designación de Badme como parte de Eritrea.

Para comprender mejor el conflicto, se puede analizar la situación de los dos principales actores. Por un lado, en Eritrea, el Presidente Isaias Afwerki ha gobernado el país desde el año 1991 con mano de hierro convirtiéndose en el único Estado en África donde nunca se han celebrado elecciones. Además, en el año 2016 la Comisión de Investigación en Derechos Humanos de Naciones Unidas acusó al gobierno eritreo de cometer crímenes contra la humanidad que incluían violaciones, encarcelamientos, asesinatos extrajudiciales y desapariciones forzadas desde que el Presidente tomó el poder. A esto hay que añadir una economía basada en la autarquía que no ha crecido en las últimas décadas por falta de inversiones. Por ejemplo, las importaciones y exportaciones fueron prohibidas en el año 2003 conjuntamente con la limitación del movimiento de bienes y personas, así como la restricción para los eritreos de retirar más de 300 dólares al mes de sus cuentas corrientes.

Asimismo, como consecuencia de estas medidas implementadas por el gobierno eritreo y su supuesto apoyo a grupos terroristas en Somalia, desde el año 2006 han sido aplicadas sanciones económicas contra Eritrea, ampliadas en el año 2009 por Naciones Unidas al imponer el embargo de armas en todo el territorio, la congelación de activos y la prohibición de viajar sobre determinados individuos y entidades. Como resultado, Eritrea se ha convertido en uno de los principales países de origen de refugiados del continente africano, con aproximadamente 5000 eritreos abandonando su Estado cada mes para evitar, entre otras medidas, el servicio militar obligatorio indefinido.

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Refugiados eritreos son reubicados en Etiopía por la Agencia de la Organización Internacional para las Migraciones, 2017 (Fuente: IOM).

Por el otro lado, el antiguo Primer Ministro etíope, Hailemariam Desalegn, gobernó Etiopía desde el año 2012 hasta su dimisión a principios del 2018, provocada por una sucesión de protestas sociales contra el gobierno que dirigía. Etiopía, con una de las economías más importantes de la región del Cuerno de África, siempre se había beneficiado de su posición geoestratégica. Sin embargo, con la independencia de Eritrea y el conflicto posterior, Etiopía perdió su acceso al litoral y se encontró con la imposibilidad de usar las conexiones e infraestructuras compartidas. A raíz de esto, Etiopía necesitaba acceder a los puertos de los estados vecinos – en este caso, Yibuti, Somalia y el autoproclamado Estado de Somalilandia – para poder mantener su crecimiento económico.

Además, Etiopía se ha forjado una buena reputación como socio relevante en la “Guerra contra el Terrorismo”, aliándose con Occidente y convirtiéndose en un importante receptor del Counterterrorism Partnership Fund y de la Iniciativa Estratégica Regional para África del Este del Departamento de Estado de Estados Unidos (EE.UU.). Al mismo tiempo, el gobierno etíope fue uno de los principales impulsores de las sanciones contra Eritrea por su supuesta alianza y apoyo a la filial de al-Qaeda en Somalia, al-Shabaab. Gracias a estas medidas, Etiopía fue capaz de mantener su desarrollo, mientras que Eritrea se estancó y su gobierno decidió dedicar sus recursos económicos y humanos a preparase militarmente para una potencial invasión y guerra.

CUÁLES FUERON LOS CAMBIOS?

En el mes de abril del año 2018, Abiy Ahmed Ali se convierte en el nuevo Primer Ministro de Etiopía y adopta un nuevo enfoque en relación al sistema político y económico etíope que algunos definen como revolucionario. Entre las nuevas medidas, se debería destacar la reorganización del gobierno, una mayor apertura de la economía etíope, el despido de una parte de los funcionarios, la liberación de presos políticos, decretar el final del estado de emergencia, levantar la prohibición sobre los medios de comunicación e impulsar la diplomacia regional. A este respecto, una de las políticas más relevantes es probablemente el acercamiento con Eritrea que Abiy empezó al poco tiempo de tomar posesión de su cargo. Para ello, el Primer Ministro declaró su voluntad de implementar la Comisión sobre Fronteras Eritrea-Etiopía (EEBC por sus siglas en inglés) establecida tras la guerra del 1998-2002, la cual incluye el estatus de la ciudad de Badme.

En lo referente a Eritrea, su interés se centra en mejorar sus relaciones con Etiopía porque el movimiento secesionista en la región del Tigray, en la frontera compartida por ambos estados, sigue aumentando su fuerza. Las autoridades etíopes temen este incremento dentro de la etnia tigray al haber sido marginados por un régimen debilitado liderado por el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope, mientras que a Eritrea le inquietan los posibles ataques que puedan realizar miembros de los tigray asentados dentro de su territorio. Debido a ello, ambos gobiernos quieren debilitar dicho movimiento y una manera de hacerlo es a través de una alianza y un acuerdo de paz sobre las fronteras mutuas. Además, el Presidente eritreo Isaias se da cuenta que el país necesita salir de su aislamiento internacional en el cual ha estado sumergido. Y el único camino para conseguirlo es llegando a acuerdos con los principales estados que apoyan las sanciones: Etiopía y Somalia.

LAS IMPLICACIONES DEL ACUERDO DE PAZ Y PARA QUIEN

Teniendo en cuenta factores de estrategia, el mar Rojo es un punto geoestratégico que une el mar Mediterráneo con el océano Índico a través del canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb. Por ello, muchos estados se muestran interesados por el Acuerdo de Paz entre Eritrea y Etiopía.

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Mapa del Cuerno de África (Fuente: Norman Einstein / Wikipedia).

En primer lugar, si se analiza como los dos actores principales se benefician de este acuerdo, se puede observar que el Presidente de Eritrea obtiene el apoyo de la comunidad internacional en detrimento de la población eritrea, ya que Isaias Afwerki no cambia ninguna de sus prácticas dictatoriales y abusos sobre los derechos humanos dentro de su Estado. Eritrea se ha convertido en un aliado de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y de Arabia Saudita en la guerra que llevan a cabo en Yemen, ya que proporciona bases operativas para ambos actores. Además, está haciendo buenas amistades con los gobiernos europeos en un intento de frenar el flujo de refugiados eritreos hacia Europa. Adicionalmente, al haberse reconciliado con los estados con los cuales mantenía conflictos abiertos – Etiopía, Somalia y Yibuti –, el apoyo a las sanciones internacionales a las que estaba siendo sometido se ha reducido. Como resultado, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas levantó el embargo de armas el pasado 14 de noviembre del año 2018.

En el caso de Etiopía, recuperar el acceso a los puertos de Eritrea forma parte de su gran estrategia, en un momento en el cual pretende obtener el control de los puertos existentes en el Cuerno de África como el Puerto Sudán (Sudán), el puerto de Mombasa (Kenia) y, especialmente, el puerto de Berbera en Somalilandia, ya que es el más cercano a Etiopía y conecta la región oriental con su capital, Addis Abeba. Económicamente, el país recupera un acceso más cercano al mar a través de los puertos eritreos que le permite reducir los costes de importación y exportación de mercancías derivados de su dependencia del puerto de Yibuti, por donde transita el 90% de su comercio exterior. Así, el acuerdo posibilita un mejor acceso a oportunidades económicas en Eritrea debido a la apertura de fronteras y la capacidad de participar en el mercado abierto sin tener que pagar impuestos o licencias con precios muy elevados. Ello implica que mientras Etiopía se beneficiará considerablemente del nuevo escenario económico, Eritrea pasará a ser muy dependiente de los productores y del sector manufacturero etíope.

En relación a otros actores, EE.UU. también está interesado en la estabilidad que el Acuerdo de Paz puede proporcionar al Cuerno de África, ya que es una región crucial en la lucha contra el terrorismo y es un importante punto geoestratégico para el comercio internacional por su proximidad al canal de Suez. Washington, además, ha modificado su prioridad estratégica de la lucha contra el terrorismo internacional hacia la competición estratégica entre potencias como apunta su última Estrategia de Seguridad Nacional y su Estrategia de Defensa Nacional. Por este motivo, ha favorecido el levantamiento del embargo de armas con el objetivo de establecer buenas relaciones en el Cuerno de África y tener mayor capacidad para competir con las otras grandes potencias, China y Rusia, por las esferas de influencia en África.

Prueba de esta competición es el conflicto sobre el puerto de Yibuti entre EE.UU. – que ya dispone de una base naval expedicionaria en este Estado (la base de Camp Lemmonier) – y China. El Congreso estadounidense avisaba que Beijing podría amenazar los intereses de EE.UU. en el mar Rojo y proximidades con la apertura de la primera base naval china fuera de su territorio en Yibuti en el año 2017. Además, China ha financiado y construido la infraestructura ferroviaria de 750 km que une Addis Ababa con Yibuti por un coste de 3,4 billones de dólares. Por consiguiente, conociendo la importante presencia de China en el sector de las infraestructuras en Yibuti, Washington ha redirigido su interés hacia Eritrea. Esto puede llevar a que EE.UU. construya una nueva base naval en territorio eritreo que permita a tener pleno acceso a todos sus puertos. Aun así, para ejecutar este proyecto, Washington debía esperar a que Eritrea saliera de su aislacionismo diplomático y normalizara las relaciones con Etiopía.

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Isaias Afwerki (I), Presidente de Eritrea, el rey saudita Salman bin Abdulaziz (C), y Abiy Ahmed Ali (D), Primer Ministro etíope, durante la firma del Acuerdo de Paz de Jeddah en Jeddah (Arabia Saudita), 16/09/2018 (Fuente: Saudi Press Agency).

De la misma manera, otros dos actores relevantes en el Acuerdo de Paz entre Eritrea y Etiopía han sido EAU y Arabia Saudita, los cuales han ejercido de patrones diplomáticos para alcanzar el mismo, aunque cada uno de ellos busca sus propios intereses económicos y de seguridad en el Cuerno de África. Por ejemplo, Arabia Saudita tiene prioridad por desarrollar opciones estratégicas en el mar Rojo para hacer frente a un posible bloqueo de los envíos de petróleo por vía marítima por parte de Irán a través del estrecho de Ormuz hacia la parte este del Estado saudita. Por su parte, EAU ha observado una oportunidad no solamente para mejorar su estrategia en relación al conflicto en Yemen, sino también para incrementar su presencia militar en el puerto de Asab, en la costa eritrea, y con el proyecto de Dubai Ports World en el puerto de Berbera en Somalilandia, enfrente del estrecho de Bab el-Mandeb. Este interés en la región se evidencia con la ayuda de 3 billones de dólares concedida por EAU a Etiopía después de su compromiso con Eritrea, además del anuncio de proyectos transfronterizos como el oleoducto que conectará Asab con Addis Ababa.

Finalmente, es importante comprender el impacto y la extensión que este Acuerdo de Paz podrá tener sobre la sociedad civil a partir de ahora, ya que hasta el momento no se han percibido cambios significativos como se podría haber esperado, sobretodo para la población eritrea. Como se mencionaba anteriormente, Etiopía ha experimentado un cambio al iniciarse reformas democráticas que incluyen los derechos humanos, pero esto no ha ocurrido en Eritrea. A pesar que han mejorado las relaciones entre ambos estados, el Acuerdo muestra no ser la solución definitiva porque no ha alterado la política doméstica del gobierno eritreo. Esto significa que los eritreos aún están obligados a hacer el servicio militar obligatorio y realizar las tareas de seguridad para las instituciones oficiales. Como consecuencia, y desde la apertura de la frontera con Etiopía que permite cruzar la misma sin restricciones, ha habido un incremento significativo del número de refugiados eritreos que se han desplazado al país vecino. Algunas estimaciones sitúan en 500 las personas que diariamente cruzan el paso hacia Etiopía y, a menos que la frontera se vuelva a cerrar, es poco probable que esta cifra descienda en los próximos meses.

CONSIDERACIONES FINALES

Lo explicado en este análisis muestra que cada Estado y sus respectivos líderes han perseguido sus propios intereses al respaldar el Acuerdo de Paz. Por una parte, Etiopía ha sido un jugador inteligente porque su principal objetivo era el de reafirmar su aspiración de convertirse en la potencia regional del Cuerno de África, y no lo habría conseguido sin resolver los conflictos con sus vecinos en la región y mejorar su acceso al mar.

Por la otra parte, el Presidente eritreo Isaias se ha beneficiado de los tratados porque se van a levantar las sanciones internacionales sin que ello suponga ninguna pérdida de poder de su gobierno o de control sobre la población. Finalmente, la comunidad internacional sacará provecho de una situación más estable en el Cuerno de África y actores como EAU, Arabia Saudita, China, EE.UU., y algunos estados europeos serán capaces de desarrollar sus propias agendas estratégicas aprovechando este nuevo escenario. En medio de todo esto, los habitantes de Eritrea y Etiopía deberán aprender a vivir con estas circunstancias cambiantes y las posibles repercusiones que el Acuerdo tenga sobre ellos.

El Acuerdo de Paz entre Eritrea y Etiopía demuestra una vez más que en política internacional los estados no tienen amigos o enemigos eternos, únicamente intereses perpetuos.

Cristina Castellana Tenedor, Analista Asociada para África subsahariana

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Nota del editor: Poco después de la publicación de este análisis, el jueves 13 de diciembre del año 2018, el asesor en Seguridad Nacional de los EE..UU., John Bolton, presentó la nueva Estrategia para África de la administración Trump. Ésta se centra en tres áreas principales: la lucha contra los conflictos violentos y el terrorismo islamista; ofrecer ayuda más eficiente y efectiva para “impulsar la prosperidad, la independencia, la estabilidad y la paz” en el continente; e incrementar las relaciones comerciales con África. Sin embargo, como John Bolton enfatizó, el objetivo final detrás de esta estrategia es contener el incremento de la influencia política y económica de China y Rusia en África. Más: https://www.whitehouse.gov/briefings-statements/remarks-national-security-advisor-ambassador-john-r-bolton-trump-administrations-new-africa-strategy/


Foto de portada: Abiy Ahmed Ali (I), Primer Ministro de Etiopía, e Isaias Afwerki (D), Presidente de Eritrea, firman el “Joint Declaration of Peace and Friendship between Eritrea and Ethiopia” en Asmara (Eritrea), 09/07/2018 (Fuente: Wikipedia).